Cuatro maneras sensillas de amar tu comunidad

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Cuatro maneras de amar nuestra comunidad...

Dios nos ha llamado a servir en una variedad de llamados, como el de la familia, la iglesia y el trabajo. Otro llamado que a menudo descuidamos es nuestro llamado a ser ciudadanos de múltiples comunidades: comunidades locales, estatales, nacionales y globales.

 

Incluso en un país como el nuestro, donde tenemos la máxima oportunidad de ayudar a moldear nuestras comunidades hacia Cristo, a veces no aprovechamos esa oportunidad. Hay muchas formas en las que podemos perder la oportunidad de ser ciudadanos cristianos responsables. Podríamos equivocarnos al no tomar en serio la responsabilidad de tener una visión informada y distintivamente cristiana sobre importantes aspectos sociales y políticos. Podríamos pecar al evitar hablar sobre los problemas que agobian nuestras comunidades cuando estamos en minoría o, alternativamente, dando nuestras opiniones sobre los problemas de una manera irrespetuosa, injusta o poco caritativa. De modo que hay muchas formas de renunciar a esta responsabilidad.

 

Por otro lado, el hecho de que Dios nos haya colocado a cada uno de nosotros en ciertas comunidades proporciona una responsabilidad asombrosa de testificar y obedecer. Aquí hay cuatro formas sencillas en las que puede usted amar a sus comunidades:

  1. Sirva fielmente a su familia, iglesia y trabajo.

Podemos amar a nuestras comunidades cumpliendo fielmente nuestro llamado a nuestras familias, iglesias y lugares de trabajo. Estas instituciones (familia, iglesia, lugar de trabajo) son las que sustentan una comunidad y la convierten en un lugar viable para que la gente viva y prospere. Pablo nos dice en Colosenses 3:17 “Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.”

  1. invita a un vecino (o varios) a tu casa

Un asado en el patio, o una tarde deportiva, o una cena en familia, son actividades deseadas, y poco rechazadas por los demás cuando abrimos nuestras puertas. La tradición de compartir con nuestros vecinos se ha perdido con el tiempo, no porque los demás no la desean, sino más bien porque nos cohibimos en insertarnos en la vida de los demás. Pero el vecino es el familiar mas cercano que tienes, y a través de estas actividades, no solo podemos expresar nuestro amor, pero mostrar la luz de Cristo de manera proactiva.

  1. Sea activo en su comunidad.

Podemos amar a nuestras comunidades participando activamente en otros sectores no gubernamentales. Podemos servir a las escuelas y organizaciones sin fines de lucro de nuestra comunidad. Podemos ayudar a formar la opinión pública sobre temas importantes participando en conversaciones en el vecindario y en la cafetería o escribiendo en periódicos o blogs, y haciéndolo de una manera moldeada por el amor y la convicción cristianos.

  1. No le temas a la política.

Podemos amar a nuestra comunidad al participar activamente en el proceso político de manera que refleje la verdadera convicción cristiana y el amor cristiano.

¿De qué otras formas puedes amar a tu comunidad?

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